lunes, 3 de mayo de 2010

Los Elegidos de Dios - Libro 84 - Investigaciones a La Verdad - Tomo XIV - Pag. 22-23


En Sueño Profético hablaban de los Elegidos de Dios. Decían, que el que los trataba, les veía en todo un poder grande y una fuerza con gran alegría, porque ven en todo el Poder de Dios, y al ver en todo este Poder, las alegrías no las pueden callar, y los que los acompañan ven que esto no es de la Tierra. Igual que los consejos que dan, tampoco son suyos, son Poder de Dios. Aquí se ve la diferencia del que es cogido para hacer servicio a Dios y del que cree que su saber no necesita el consejo del Elegido de Dios.

Cuando el Elegido lleva su presencia a los enfermos, a éstos se les ve la cara de alegría y los que están a su lado notan algo aunque queden callados.

Desperté, oí:

Si Tú, Señor, curas con tu Poder a los enfermos, éstos tendrían que, con este milagro, a Dios nombrarlo.

Aunque muchos dijeran que han sido los médicos los que han curado.

Llegó el sueño con estas palabras:

Señor, sin Ti no quiero nada.

Tú eres el Dueño de mi vida,
de mi Fe y mi Esperanza.

Me pase lo que me pase,
no vivo sin tus Palabras.


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