sábado, 29 de mayo de 2010

Este pecador pecó porque quería - Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 49-50-51


En Sueño Profético decían:

Hay quien no vive bien hasta que piense, yo vivo haciendo pecado; y pecar y vivir bien, es un bien de endemoniados. Ya dijo Agustín; Si el que vive pecando y se quita de pecar, se dedicara a buscar pecadores y decirles que pensaran el vivir que estaban viviendo, que tenía que acabar y que a dónde irían luego; yo quité a muchos de pecar, y luego fueron hombres buenos; hombres que hicieron pecados por falta de no hablarles del Cielo; luego está el pecador, que éste ya peca sabiendo que sus pecados hacen a más que pequen.

Me encontré una noche con uno que yo me creí estaba malo por la postura que tenía sentado en una gradilla y con sus manos en la frente que su cabeza sujetaba; pues aunque no veía a nadie para pedirle me acompañara por no saber la reacción al hacerle las preguntas que yo quería hacerle; primero quería preguntar si estaba enfermo, y si no lo estaba, era el pecado el que lo tenía desmadejado; viendo que pasos no sentía, me acerqué yo solo y le pregunté si me aceptara mi ofrecimiento ¿podría servirle de algo? ¿se siente enfermo?; lloraba en silencio, y cuando me oyó, los sollozos eran más grandes. No, no tengo enfermedad, es que soy malo con mi familia. Miré al Cielo, y como siempre, Dios me oyó. Empecé a ponerle ejemplos de mi vida pasada; y ya se puso de pie como tiranta con agarras; ya empezó su relato; Le voy a contar mi vida, porque he visto, no sé cómo decir para que me creyera, porque me conoce nada más de un rato;
yo estaba en la puerta de la venta
con los que todas las noches
me van a buscar a mi casa;
hay días que no quiero,
pero veo que me arrastran,
y cuando vuelvo a mi casa,
mi mujer la veo cadáver
del sufrir que Dios no manda;
pido mil veces la muerte,
y que me quite estas compañas.
Estando pensando esto,
vi algo que no merezco contarlo;
te vi de lejos,
y uno que allí estaba dijo:
Ese es ese que dicen era malo
y ahora le habla Dios,
si yo aguantara mi risa
iba a buscarlo.
Me vine a este escalón
como muerto que va andando,
y no sé lo que he visto,
pero sí quiero preguntarte,
que si ya no peco más,
puedo no ser condenado,
no pido servir de risa,
pero sí ser perdonado.

Desperté, oí:

Este pecador fue grande,
y pecó porque quería.

Pero pecaba y pensaba,
si a mí alguien me nombrara,
que Dios si yo lo buscara,
tal vez me perdonaría,
no me veían en la venta,
ni de noche ni de día.

¿Pero, cómo nombro a Dios, si Él sabe lo que hago?

Por la mañana, ya digo,
si estuviera con amigos
que a Dios estuvieran amando,
yo no faltaba a mi casa,
ni sufría mi mujer tanto.

Cuando ya llega la noche,
Sufro como un azogado.

Este es el pecador,
que de Dios nadie le ha hablado.

Agustín llamó al Cielo,
y lo dejó perdonado.

AGUSTÍN DE MÓNICA


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