domingo, 9 de mayo de 2010

"Los grandes herederos que tanto a Dios nombraban" - Libro 78 - Dios Manda en Su Gloria Que Enseñen - Tomo XI - Pag. 210-211-212


En Sueño Profético decían en la Gloria:

¡Qué grande es el Amor de Dios!

El que siente este Amor, ya, para todo lo que le llegue, tiene fuerzas y lo publica, si es alegría de Dios. Y si son sufrimientos, las fuerzas de Dios los deja escondidos y ya no los nombra, y quedan sucios.

Dijo un espíritu que cuando vivió su cuerpo todo el sufrir que le llegaba, escondido lo dejaba:

-Mi madre murió cuando yo tenía trece años, y un hermano más chico que yo, tenía diez. En mi casa se vivía con los ingresos de un horno que mi padre tenía -que los dueños eran sus abuelos-. Mi padre tenía más hermanos, y aunque éstos tenían otros bienes, querían la mitad de lo que daba el horno. Yo veía que mi padre sufría de ver lo bien que ellos vivían y a nosotros ni lo justo nos dejaban. Cuando esto que estoy dictando con Mando de Dios, ya tenía yo veinticinco años y mi hermano veintidós. Mi fe y mi confianza en Dios, cada día más la sentía. Siempre me veían alegría en los mesones, donde me juntaba con los que conocían a mis padres cuando vivía mi madre, porque con ellos allí también se juntaban.

Un día que yo estaba en la ermita del pueblo -pidiendo a Dios que de la familia de mi padre me retirara, porque él sufría, de ver cómo lo trataban a él y a nosotros sus hijos, y nos decía: "Yo sufro de pensar lo que tu madre estará sufriendo. Pero la otra noche Dios me hizo ver que ya mi casa cambiaría-, llegó uno que era conocido por el gran capital que tenía y había hecho con un negocio de panadería y confitería, se acercó a mí y me dijo: "Dile a tu padre que mañana quiero verlo para meterlo conmigo, como dueño también, como yo lo soy de lo que mis padres me dejaron. Yo no tengo hijos, pero ya sois vosotros mis herederos. Esto, mi mujer y yo ya lo tenemos pensado, por no olvidar lo que tu madre tanto a Dios nombraba cuando tenía cuerpo".

Desperté, oí:

El que ama a Dios, no puede vivir sin Nombrarlo en todo. Este Amor se hereda. Pues esto es lo que dicen en la Gloria del caso que han contado.

La familia que dio todo lo que tenía, era conocida porque su disfrutar era hacer el bien. Este bien era creer en Dios y Amarlo.

En el pueblo fuimos conocidos por "Los grandes herederos que tanto a Dios nombraban".

El Amor de Dios, al que lo coge y lo pregona, ya no le ves sufrir, sólo le ves alegrías.


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