domingo, 16 de mayo de 2010

¡Tiene que haber Dios! - Libro 75 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VIII - Pag. 83-84-85


En Sueño Profético decían:

Si no hubiera Dios, no existiría este Mundo, ni la existencia de ése tendría razón, ni Dios se habría hecho Hombre, ni Infierno dejaría para el que lo quisiera elegir cuando aún tuviera materia.

Si no hubiera Dios, no tendría el cuerpo dos Vidas: una, la que muere; y otra, la que queda Eterna, que ésta es la que el hombre en olvido deja.

Si no hubiera Dios, no sentiría a Dios aquel que Lo quisiera.

Si no hubiera Dios, el hombre viviría peor que las fieras. ¡Aunque a veces vive peor! Pero, aunque no lo quiera, le viene el pensar en otra Vida, donde no respetan cargos, ni apellidos, ni hay preferencias a tantos que ahí les hacen reverencias.

Este pensar llega aunque tú no lo quieras. Si no hubiera Dios el pensar no llegaría con esta razón que dicta sentencias.

Desperté, oí:

¡Tiene que haber Dios!
Dice el que no quisiera
que a Dios se nombrara.

¡Tiene que haber Dios!
Dicen tanto los moros
como los cristianos.

¡Tiene que haber Dios!
El bueno lo sabe y también el malo.

El malo que pide perdón
y puede que un día
haga a hombres Santos.

Si este pensar
no fuera pensado,
no existiría Dios.

Dios da su Presencia
sólo al pensarlo.

¡Tiene que existir!
Todo hombre lo piensa:
el bueno y el malo.

De no ser así,
no existiría el pecado.

Porque pecado ves
cuando en Dios has pensado.


***