miércoles, 26 de mayo de 2010

Espíritu sin Paz - Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - Pag. 96-97-98


En Sueño Profético decían:

Cierto que el desorden te retira de Dios, porque pone al Espíritu inquieto.

Dijo uno:

Se van a dictar hechos que tú puedes comprobar que tu Espíritu está falto de reposo para el servicio de Dios:

En la discordia y desobediencias.

En el sufrimiento sin conformidad de aguante.

En el exceso de trabajo, cuando el trabajo no sea dado al Prójimo.

En el ocio.

En la avaricia de tener más.

En la venganza del mal que te hicieron; y el pensar cuando llegue:

"Yo con Dios no lo hago bien, porque estoy fuera de los Mandamientos, sin disculpa para Él".

Todo esto nombrado, le roba la Paz al Espíritu, lo pone inquieto, y no enseña a seguir a Dios.

El Camino de Dios, tienes que andarlo mirando al que va delante, que es Dios. Y si sus Pasos los pisas, serás grande educador para mandar a esta Vida, donde todo es Adoración a lo que el hombre ahí olvida; olvida, porque se entrega a la materia y olvida lo Espiritual.

Desperté, oí:

Con lo sencillo que es
darle la Paz al Espíritu,
y el hombre
¡qué difícil que lo hace!

Se ha nombrado lo más chico
aunque se puede hacer grande
viviendo lo que se ha dicho.

Lo grande es el crimen,
la violencia y la sangre
que un hombre hace que a otro
le chorree por su carne.

Y los grandes armamentos,
que con un solo sonido
a montón caen hombres muertos.

Estos tienen el espíritu
dando saltos diabólicos,
los que inventan el disparo
¡rápido como el sonido!

Estos llevan el veneno
descubierto, no escondido.

Que donde llega disparo
cuentan con hombres caídos
como la hoja del árbol.


***