martes, 11 de mayo de 2010

El Profeta es la lumbre - Libro 85 - Meditaciones y Palabras con El Padre Eterno - Tomo IX - Pag. 22-23-24


En Sueño Profético decían:

Estos Libros los besarán y reverenciarán. Estos Libros no tienen rival.

¡Es pena haber tenido este Manantial Divino en sepultura!

Aquí se ve la Libertad que deja este Inmenso Dios.

El que dice “no creo en Dios”, si pensara lo que dice, ya vería a Dios.

Según la opinión que tienes del Profeta, es el Amor que le tienes a Dios.

La mayoría no quiere que el Profeta sea auténtico.

Cuando amas y te traen noticias del amado –éstas, buenas- nunca las rechazas. La mortificación sería pensar que fuera mentira.

Desperté, oí:

El que no quiere oír al Profeta y dice que quiere a Dios, es tan tonto como el que desprecia la comida y quiere hacer uso del tenedor.

Ya le da Dios un Premio al que puede tener contacto con el que Él elige.

El Profeta es la lumbre. Y el que tiene con él contacto, se puede llevar las ascuas. Y de estas ascuas sale lumbre, y de esta lumbre salen ascuas.

Si el que Dios elige para Profeta no fuera para enseñar, no sería Profeta, sería un místico.


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