viernes, 21 de mayo de 2010

El que cree que ofende más a Dios, es el que menos ofende - Libro 38 - Te Habla El Profeta - Tomo V - Pag. 45-46-47


En Sueño Profético decían:

Está llegando el momento de que Dios prohíba el dialogar con el que no cree que Esto, de Dios va. Si creyeran, adoraban, por ser Dios que actúa y habla.

Dijo uno:

El que habla es cristal transparente, que se ve lo que guarda. El cristal no hace nada, ni encierra ni saca. Pues igual es el que Dios manda con su Poder. Si tú crees esto, tienes que decir amén a lo que ves y a lo que no ves, pero un amén sin hipocresía y sin duda. Tener otra reacción es no creer que Esto es Palabra de Dios. Y si Dios actúa en este Lugar, este Lugar no puede hacer nada mal hecho. Aunque lo veas torcido, para Dios esta derecho. Si esto crees, el Amor o el temor a Dios te hace que reverencies, porque el trato es a Dios a quien lo haces.

Desperté, oí:

El que cree que ofende más a Dios, es el que menos ofende.

Esto es alhaja que robas y se la pones a otro, y lo amarras para que todos vean ladrón que publica el robo.

Que si lo piensas, pides a Dios por él y lo compadeces.

Esto, muy pocos no lo entienden y no dan la razón.

Decían en la Gloria, que el que estaba cerca del Elegido, no tenía que preguntar ciertas cosas.

Hablaban de los sufrimientos, del que los escondía y del que los sacaba sin tenerlos.

Luego está el que es “cogido” para hacer daño al Instrumento de Dios.

Este puede ser obligado por la fuerza del mal, hasta que Dios quite el Permitir y lo deje perdonado.

El día que esto llegue, ya todo será cambiado.

Y habrá quien quiera volver al Camino que hoy esta despreciando.

Cuando debieran de estar con las rodillas en el suelo, las manos cruzadas y los ojos, con Amor y arrepentimiento, mirando al Cielo, y diciendo estas cortas palabras:

“Señor, yo no merezco el estar cerca del que Tú llevas su espíritu a tu Reino aun estando con cuerpo”.

El pensar esto, da alegría y miedo.


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