domingo, 9 de mayo de 2010

La Fuerza de Dios - Libro 47 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VI - Pag. 103-104


En Sueño Profético decían:

La Fuerza de Dios le llega a quien con Amor la pide. La Fuerza de Dios es una Fuerza que en el hombre esta Fuerza no existe. Esta Fuerza no se compra ni se hace con las manos. Esta Fuerza la valora el Amor que acampa en ti.

Dijo un espíritu que Dios le da Mando:

La confianza, cuando más se ve, es cuando tienes un sufrir y tu cara dice "Dios me lo quitará. Yo Le pido que Él no sufra por mí. Que yo sea quien sufra por Él, de ver cómo quiere Él al hombre, y el hombre desprecio Le dé". Estos consejos son del que Dios trae su espíritu a la Gloria cuando aún vive el cuerpo. Este espíritu conoce cuando los espíritus no son de Dios. Que estos espíritus tienen fuerza para ensuciar lo de Dios. Pero si hay obediencia al que Dios Aquí trae, ya él dice cómo tratarlos: pisándolos y liándolos como manojo de víboras. Aquí, todo el mal que hagan queda en fracaso.

Desperté, oí:

Nombraban a la Fuerza de Dios en el Arrobo. Y se oían estas Palabras, dichas con Fuerza, una Fuerza que ves que es Fuerza con Amor a Dios.

Deben de pensar que este Mando no es tuyo, que es Dios el que lo da.

Aquí, el que quiere, ve a Dios. Porque Dios hace su Presencia de muchas maneras.

Si todos vieran cómo es esta Verdad, el sufrir aquí no podría llegar.

Pero la Fuerza de Dios no te deja, ni dormida ni despierta.


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