viernes, 14 de mayo de 2010

Por el que te desprecia el agua, ya no puedes hacer nada - Libro 50 - La Palabra del Creador - Tomo V - pag. 25-26-27


En Sueño Profético se oía la Voz de Dios Hijo con estas Palabras:

“El que más te obedezca, más cree en mi Existencia. Tus Palabras son mías, con mi Mando, igual que la noche y el día. Si el día no oyera el Mando de mi Padre en Mí, la noche no llegaría. Si el mundo existe, es por el Mando que de mi Gloria sale. En el sitio que Yo doy mis Palabras para que sean repetidas y publicadas, más se condenan y menos se salvan”.

Dijo un espíritu con Mando de Dios:

Ha sido la Voz de Dios Hijo la que se ha oído con estas Palabras.

¡Tener que decir Dios, que donde da Sus Palabras, para que sean publicadas, más se condenan y menos se salvan!

Esto es pronto comprendido. No es igual morir de sed, que tener el agua y no quererla beber.

Al que muere de sed, lo tienes que compadecer. Pero por el que te desprecia el agua, ya no puedes hacer nada.

Desperté, oí:

Comparaban la obediencia, con no creer en la existencia de Dios.

No se puede decir la Voz de Dios cómo es:

Te llama y te retira.

Te deja libertad para que te condenes si tú a Él no quieres.

Si Dios obligara al hombre a que lo quisiera, por miedo lo querría, pero ¿cómo entrarlo en su Gloria?

A esta Fuerza ensuciaría, y ya no sería Reino de Dios, donde están las Eternas Vidas.

A las que jamás les puede llegar muerte, porque de Aquí salió la vida, y el que ama a Dios, Aquí vuelve.


***