miércoles, 5 de mayo de 2010

Yo despreciaba las riquezas - Libro 56 - Dios Manda en Su Gloria Que Enseñen - Tomo VIII - Pag. 53-54-55


En Sueño Profético hablaban de la vanidad y de la importancia que el hombre le ponía a lo que queda en la Tierra, y de lo poco que valoraba lo que le servía para no perder la Gloria. Que esto se puede ver en tantos que han conocido este Caso, que no es de este Mundo, y se retiraron buscando grandezas.

Repetían mucho estas palabras:

“Tierra sucia,
Tierra que no engaña,
que igual tapas al rico
que al pastor de la montaña.
Que igual que están los gusanos
están los cuerpos del hombre”.

Dijo un espíritu de la Gloria que, cuando vivió su cuerpo, él contento a la Tierra despreciaba:

Yo tenía treinta años cuando Dios me trajo Aquí y ahí enterraron mi cuerpo. Pues desde bien joven le daba todo el valor a lo que no se acaba, que es esta Gloria. La familia de mi madre daban la vida por las riquezas, y yo tenía poco contacto con ellos porque mi padre murió sin saber que estaba enfermo, y ni a mí ni a mis hermanos nos dieron nada. Mi madre trabajaba mientras ellos guardaban para dejarlo en la Tierra.

Desperté, oí:

Dios me trajo Aquí porque yo esta Vida vivía y a Dios Le pedía, y las riquezas de la Tierra las despreciaba.

No sé si fue de tanto sufrir el porque yo despreciaba a las riquezas y a Dios más Lo sentía en mi sufrir.

Ya contaré todo, porque Dios lo quiere así:

Tuve sufrimiento grande en la carne que Dios une. Esta no aguantaba la pobreza y abandonó mi casa buscando las riquezas.

Algo encontró, pero hoy no está en la Gloria con Dios.

Yo, cuando hablaba con la familia y los amigos de ella, estas eran mis palabras:
“Señor, más lo siento por Ti, por haber ido a tu Casa”.

Yo, con todo lo que sufrí en la Tierra Tú me has pagado con grandes ganancias.


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