miércoles, 17 de febrero de 2010

Buena Cosecha - Libro 23 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - Pag, 231-232-233


En Sueño Profético se vio el campo y una voz dijo:

Este suelo de este campo, lo pasó Jesús cuando vivió de Hombre en la Tierra, y dio Enseñanza al que lo labraba, para que fuera cundiéndola.

Pasó Jesús con más de sus Discípulos, y había dos hombres labrando la tierra. Se paró Jesús y uno de ellos Le dice:

“Maestro, Te he estado llamando sin voz. Ha sido una llamada por dentro de mí, que es como yo acostumbro a Pedirte y a Consultarte. He estado a punto de discutir con éste, que llevamos la tierra a medias, pero el Cielo y el arado, Te han traído, encerrando mis palabras en mi boca.

El año anterior pusimos trabajo, y no fue buen año. No fue buen año de cosecha, pero sí de Paz y de salud. Mi mujer, que estaba enferma en cama más de un año, se puso buena, y ni mis hijos ni yo hemos hablado de pérdidas, ¡porque tuvimos ganancias! Desde entonces empecé a pedir: ¡Si el Maestro pasara cuando estemos labrando la tierra y Él la pisara, yo sé que el año será bueno!

Tan sólo estas palabras nos han hecho discutir, pero un discutir corto, porque Te vi venir”.

Poco habló el Maestro, y muy cundidas fueron sus Palabras. Todos oyeron del Maestro:

“Tú no Me conocías, pero Yo sabía que querías Conocerme.

Para todo Me llamabas, y siempre que mirabas al Cielo era dando gracias. Ni la enfermedad de tu mujer, ni el comportamiento de tu trabajo en la siembra, lo mal que te pagó, nunca tuviste una palabra, ni en tu Espíritu ni en tu lengua, de ofensa a mi Padre, que vive en Mí.

Cuenta que siempre tendrá esta tierra buena cosecha, y ya tu compañero hablará de Mí, como tú siempre Me has nombrado.


Y, Yéndose para el compañero que no se quitaba las manos de su cara, le dice:

Tendrás ya siempre en esta tierra buena cosecha, y Te dejo mi Perdón, porque tus manos Me lo han pedido.

Desperté, oí:

Cuando oyó estas Palabras se quitó las manos de la cara y dijo:

Maestro, yo no puedo Pagarte esto que me has dado.

“Ya Me pagas, con querer mi Perdón.

Ve contándolo donde te conocen, y a Mí no Me conocen. Y así aumentarás el pago”.



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