lunes, 22 de febrero de 2010

La cultura no es cultura si a Dios lo pones aparte - Libro 17 - Investigaciones a la Verdad - Tomo II - Pag. 38-39-40


En Sueño Profético decían:

Hasta que el hombre no viva Presencia de Dios, no dejará de vivir ese Inferno con carne y espíritu.

Dijo uno:

El hombre no se ocupa de Dios para nada, el hombre tiene afán al pecado, a la destrucción de la Palabra de Dios. El hombre, hoy, con sus adelantos, si los observas su vivir, son sacos vacíos que nada tienen porque nada echaron. Son pompas de jabón, son muñecos de trapo, que el fuego y el agua los destruye, y cualquier niño en sus manos.

El hombre no tiene que olvidar que él no es nada, que el “tic-tac” que da su cuerpo, en cualquier día se le para, y ya puede llamar médicos, que el “tic-tac” nadie lo puede poner en marcha. Esto con el cuerpo humano, que cuando la Tierra protesta, (y pocas veces esto pasa para tantas ofensas que oye por el que anda por ella) y se desmoronan las casas donde están los arquitectos, que su adelanto retiran de que Dios sea Presencia mientras vivan esa vida hasta que venga a Esta.

El hombre se cree más culto dejando a Dios de todos sus proyectos, que Dios parte no tenga. Y le oyes a hombres cultos, de su cultura de unos palmos de tierra: “¿qué tiene que ver aquí Dios?” Y te hacen la reforma con preferencia al pecado, aceptando la violencia, llevando hombres a la guerra, y a veces hasta cantando, a que les quiten la vida los dineros encañonados que el culto a los cañones arrima.

Desperté, oí:

¿Se puede decir cultura
a hacer que nazcan los hombres
y preparar dinamita
para cuando sean mayores
ellos quitarles la vida?

¿No disfrutar inocencia
porque el pecado la quita?

¿Hacer que pierdan la Gloria
por seguir a la cultura?

Yo creo que el hombre culto
ha olvidado la cultura.

Y ya va dando tropiezos
como en población oscura.

La cultura no es cultura
si a Dios lo pones aparte,
te falta la Caridad
y pecado, normal haces.

Hasta que el hombre no sepa
administrar la cultura
no se acabarán las guerras.

No podrá enseñar cultura
hasta que él no la aprenda.

La cultura del Espíritu
es Dios, que veda pecado
para el que quiera Seguirlo.

Que si vives su Presencia
ya te sobran los libros.

Y tu presencia ya dice:
este es un hombre culto.



***