domingo, 21 de febrero de 2010

Espíritu de niño y cuerpo de viejo - Libro 82 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo VI - Pag. 167-168-169

En Sueño Profético decían espíritus de la Gloria estas palabras:

Si eres joven y a Dios no ofreces para cundir su Existencia, piensa que los años pasan pronto y la vejez te espera. Y ya no puedes decir: “Yo no sabía Esto, porque las Palabras de la Gloria las tenían en silencio. Pero yo ya puedo hablar de Dios, aunque tenga vejez”.

A esto contesta el Poder de Dios en un espíritu que, desde que era niño, sus palabras eran para hablar de la Gloria, donde están los ángeles y los niños que Dios se llevó para que enseñaran a otros niños, diciendo estas palabras que dicen en la Gloria.

Cuando seáis niños, mirad al Cielo y a Dios pedid, diciendo esas palabras: “Señor, yo quiero ser siempre niño y estar siempre contigo, pero no ponerme viejo, porque los viejos no están a tu Servicio”.

El hombre no tiene vejez si está al Servicio de Dios. La vejez le llega al que no está entregado a Dios. Si esta Enseñanza la enseñaran desde niños, verías al cuerpo, viejo, y al espíritu, niño.

Todo es querer a Dios. Y el no querer, tiene al hombre retirado de Dios y sin enseñar que el tiempo pasa y ya la vejez, cuando llega, no puedes ocultarla.

Desperté, oí:

Este Mensaje para entenderlo tienes que tener espíritu de niño y cuerpo de viejo.

El cuerpo no pude esconder la vejez, pero si cuando tú eres joven, a Dios siempre Lo tienes de Enseñanza, cuando pase el tiempo, tu cuerpo lo verás viejo, pero tus palabras y tu pensamiento los veras de joven.

Termina el Mensaje diciendo:

El Amor de Dios, si el hombre lo sintiera, no habría cuerpos enfermos ni pecadores que a Dios sufrimiento Le dieran.

El despertar era pensando:

Si este Mensaje Dios no lo mandara dictar, nadie se podría acordar, aunque grandes cargos tuviera.


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