martes, 9 de febrero de 2010

PRÓLOGOS - 1ª ENTRADA: Fray Alberto Riera Sellabona O.P. Promotor de Apostolado


Con la intención de ir ampliando el Blog con toda la documentación de la que dispongo de este Extraordinario Caso, quiero inaugurar otra nueva sección: "Prólogos", en la que poco a poco, iré añadiendo todos los Prólogos que cada Libro contiene en sus primeras Páginas y en los que, importantes personalidades, tanto seglares como representantes de la Iglesia, describen sus opiniones e impresiones sobre el Caso.

De manera cronológica, el primer prólogo que postearé a continuación, pertenece al primer Libro: Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno, Tomo I.

Espero que les guste:


La vida excepcional de entrega a los demás, de doña Ana García de Cuenca, es -sin duda- para los que la conocemos, un caso insólito de auténtica caridad cristiana.

Es relativamente fácil en un momento de nuestra vida, realizar algún acto caritativo, pero vivir todas y cada una de las horas del día con esta única idea y esta acción, es algo realmente heroico, y sólo concebible en un alma, que como la de doña Ana García de Cuenca, tiene que tener necesariamente, una permanente presencia de Dios.

Podría contar en estas líneas, que a título de prólogo escribo, casos que conozco perfectamente en todos sus detalles, y creo son impresionantemente únicos, pero harían este prólogo tan largo como su propia vida.

A lo que no renuncio es a certificar que desde que la conocí en Córdoba en 1965, he probado su infinita caridad a través de su vida y sus obras, siendo en todo un auténtico espíritu de Dios, como me consta.

Dijo de ella el que durante quince años fue su Director Espiritual: "En mi vida sacerdotal, es la persona que conozco, vive el Evangelio más intensamente; lleva a Dios Consigo, y se Lo pega a todos los que la rodean."

Doña Ana García de Cuenca, fue muy religiosa desde su niñez, con una fe auténtica que Dios ha ido acrecentando a través de su vida de piedad, y sobre todo de su caridad, Desde hace poco tiempo viuda, con un hijo ya casado. Es realmente de una gran sencillez, de origen modesto, de cultura elemental, pero su personalidad, dentro del gracejo natural que tiene, es tan acusada que a poco de conocerla, se palpa en ella el Espíritu de Dios.

Como ella misma cuenta en el preámbulo de este libro, su caso es realmente excepcional, y yo con mi responsabilidad de Licenciado en Teología, Profesor de Filosofía Social, y actual Promotor de Apostolado,

TESTIFICO:

Que he examinado, leído, estudiado y compilado los escritos que doña Ana García de Cuenca dice le son Dictados por Dios; que al no encontrar nada opuesto a la doctrina de la Fe y a las sanas costumbres cristianas, y presentar todas las señales de un verdadero espíritu de Dios, avalado por su sumisión a la Iglesia Católica, y consciente del bien que su vida y su obra hacen a las personas que le conocen y leen sus escritos, tengo que reconocer que éstos mantienen la misma vivencia, calor y espiritualidad de los primeros momentos, aumentados -si cabe-, por una mayor preparación de su espíritu al contacto con Dios, manifestado a lo largo de veinte años.

Consciente por último, del bien tan inmenso que este libro hará al que lo leyere, sobre todo en estos tiempos que nos ha tocado vivir, no sólo no he dudado en prologar este libro, sino que jubilosamente lo hago, pues estoy firmemente convencido que en los capítulos recopilados, aletea el Espíritu de Dios.


Fray Alberto Riera Sellabona O.P. Promotor de Apostolado