miércoles, 10 de febrero de 2010

Señor, que mis palabras den fuerza como las que Tú me dabas - Libro 51 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo V - Pag. 197-198-199


En Sueño Profético decían:

¡Qué grande es el Amor de Dios,
y qué pocos lo comprenden!

¡Qué grande es este Amor
que sin él, vivir no puedes!

Esto aquí lo está diciendo
la que mi nombre conoce.
Lo conocen porque Dios quiere que mi nombre lo nombren.

Cuando yo vivía con cuerpo iba por las calles, cuando salía del convento, deseando hablar de mi Dios al que me paraba. Y me hacían preguntas, algunas veces, que me sentía como si me clavaran. Estas preguntas salían de mis compañeras, pero yo no me callaba. Y mi respuesta era: "Señor, quiero defender lo que Tú amas a los hombres, pero me salen palabras un poco fuertes. Y es que mi cuerpo no vive si yo callo". Que esto oí una noche, de esas noches que el sueño negaba la cama, que aquí digo las palabras porque Dios manda que queden en Libros:

Teresa, no temas el dar con fuerza la respuesta cuando duden de la Existencia de Dios. Que si tu contestar es con reparo y miedo dices que esto no es verdad. Y ya tienes la muerte en acecho y te puedes condenar por tener miedo en las palabras que Dios te dice.

Desperté, oí:

Cuando pasaba mi Éxtasis y oía estas palabras, ya nadie admitía que me hiciera preguntas que mi responder me asustara.

Cuando contestaba, más sentía que mi Dios se enfadara.

Dios me hacía comprender que para seguir sus Pasos yo tenía que padecer, pero un padecer contento, cuando el sufrir me dejaba tiempo para que mi alegría contagiara al que mucho a Dios no quería.

Mi Amor era grande, pero faltaba tamaño si mi pensar me decía: "Teresa, por mucho que a Dios quieras, Él te elige para que digas, dentro y fuera del convento, que Dios me lleva a su Gloria aún teniendo cuerpo".

¡Ay Señor, que mis palabras den fuerza como las que Tú me dabas!

Que sentía vida con fuerza cuando me despertaba.

Yo quisiera y pido a Dios que mi nombre lo oigan, pero con fuerza de Dios.

TERESA DE ÁVILA


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