domingo, 28 de febrero de 2010

El mayor de los pecados - Libro 78 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo XI - Pag. 223-224-225


En Sueño Profético se vio una plaza con bancos de piedra. En unos había hombres sentados. Otros estaban vacíos, porque los que estaban juntos a ellos permanecían de pie, contestando a los que hablaban en alta voz del adelanto. Los que estaban sentados en los bancos decían palabras que aquí se dictan:

-El adelanto es desprecio a Dios y agrandan el pecado. El adelanto está enseñando a los niños que no es nada malo, que pueden estar juntos los niños y las niñas hasta que lleguen a ser hombres y mujeres, y cuando lleguen a esta edad ya son libres para vivir como ellos quieran.

De los que estaban de pie dijo uno:

-Nosotros venimos a dar un paseo para que el cuerpo tenga descanso del trabajo que toda la semana tenemos. Pues lo que estáis hablando era para que hubierais oído a unos que en un mesón también hablaban del adelanto. Decían: ¡Adelanto maldito, que está retirando de Dios y rompiendo la carne que Dios unió! Rompiéndola para que no falten pecadores. Pues cuando rompen esta carne, luego pueden unirse los hijos de la carne que Dios unió con los hijos que no son del mismo matrimonio. Estos hijos, como no son del mismo matrimonio que Dios unió, ellos son hermanos del pecado mayor, que es romper la Palabra de Dios. En el mesón decían que tenían unos clientes que veían normal que se casaran dos hijos que no eran del mismo matrimonio, pero que vivían juntos. Los padres de éstos, se casaron, y los dos matrimonios fueron unidos por Dios, y después los unieron con otra carne. Esto era lo que hablaban en el mesón, diciendo que los hijos se casaban porque habían vividos juntos, pero no eran hermanos.

Desperté, oí:

El Mensaje que han dictado es para que vean que el pecado lo han puesto diciendo: ¡Esto no es malo!

El que cree y ama a Dios ve que el adelanto es vivir como los animales.

Que esto está en ricos y pobres. Y para Dios todos tendrán el mismo sitio cuando sus cuerpos mueran.

Pero tiene menos perdón el rico que el pobre.

Estos Mensajes era para que se pudieran publicar las palabras y la visión que Dios da al Elegido.

De los que estaban en el banco, cuando se pusieron de pie, dijo uno:”Dios nos ha oído y nos ha mandado el que en el mesón estaba hablando del adelanto.

Es grande pena para el que pide a Dios la muerte antes de pecar rompiendo la carne que Dios unió.

Este pecado es el mayor de los pecados. Esto decía otro que también estaba en el banco sentado y que aquí se dicta:

Yo veo el pecado mayor el romper carne que Dios unió. Para mí es más pecado que el que roba o el que vive juntando dinero.

Los que estaban en el banco sentados, sus palabras eran en alta voz éstas: ¡Pecado maldito, que de Dios estás retirando! ¡Pecado maldito, que ha cogido el sitio que más sufrir da a Dios!

El que roba, a Dios no nombra y él se busca el castigo.

El que rompe la carne que Dios une, es para retirar de Dios y cundir que el adelanto ha puesto prostitución sin pecado.


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