lunes, 22 de febrero de 2010

Retirarse de quien reforme la Palabra de Dios - Libro 64 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dicatados en Gloria - Tomo VIII - Pag. 156-157-158


En Sueño Profético decían:

Al que Dios le da Mando para que hable de la Gloria, dando la Enseñanza que a él le da Dios, tienes que pararte a pensar cuando quieras reformarle las palabras que diga, sean del tema que sea, porque antes Dios se las ha puesto en su pensar, con Fuerza, para que no duden que todos los consejos que dé, de Dios le han llegado.

Ya que se están diciendo estas Palabras de Enseñanza, diré lo que nos decía el Maestro cuando nos mandaba a publicar sus Palabras:

“Si alguno pone duda en lo que vais diciendo, y en la duda quiere reformar vuestras Palabras, retirarse de él, diciendo: No tenemos tiempo, porque el Maestro nos espera”.

Diré que soy un Discípulo de Dios Hijo.

El querer reformar sus Palabras era no creer que era Dios. Ya esto lo teníamos siempre en el pensar cuando alguno decía: ¡Esa palabra no es así! Entonces nos poníamos de pie y el sitio dejábamos vacío. Pues esto nos manda Dios que se diga a este Elegido: que no ponga las palabras de otro, por saber de carreras que tenga, porque ya no sería Dios el que manda. El Maestro nos despedía diciendo:

“El que quiere rectificar las Palabras que Yo os doy, está ofendiendo a Dios Padre, porque mi Padre me da a Mí su Poder. El no aceptar esto, desmiente el creer”.

Desperté, oí:

Todo el Mensaje ha sido para que la Enseñanza de la Palabra de Dios, al Elegido no le falte.

Decían, que el que Lo siguiera, no Le reformara una Palabra, porque en la Tierra, los hombres de grandes carreras no aceptan que les cambien palabras y pongan las de otros en su lugar.

Mandan que diga mi nombre: Soy Santiago, un Discípulo de Dios, para mí el Maestro, que era como quería que Le llamáramos.


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