miércoles, 17 de marzo de 2010

Achicar o Agrandar Sufrimientos - Libro 90 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo XII - Pag. 156-157


En Sueño Profético se vio una calle corta y ancha. Hablaban varías mujeres que iban por la calle, más bien con la voz alta que baja, porque se oían las palabras. Hablaban de las penas, de los sufrimientos y de saber cómo recibirlos. Decían:

-Las penas son puestas para ver cómo son recibidas. Y los sufrimientos, para cuando lleguen, saber si abrazarlos o pisarlos.

Se salieron unas mujeres de la calle y dijeron entre ellas:

-Los sufrimientos, muchos son grandes para los que sufren poco. Pero si al que le llegan tiene fe y confianza en Dios, les puede a éstos.

Ya siguió hablando una de las que iba por el camino que se está nombrando. Decía que tenía tres hijos, y que sus hijos le decían que su padre no los miraba porque ella a su padre le aguantaba más que a ellos. Él hacía una vida sin pensar en los hijos, y ella le decía:

-Tu vida es de sufrimiento. Y yo mucho le pido a Dios que dejes la bebida y a la que te sigue para que dejes tu casa y pierdas la Gloria el día que te mueras. Yo daría mi vida si tú vinieras a tu casa con tus hijos y la que tienes delante. Empezaríamos una vida nueva, sin hablar de lo pasado.

Llegaron los hijos hablando del padre, pero como si nada hubiera pasado, porque vieron a la madre en la habitación llorando, pero con alegría, y les dijo estas palabras:

-Vuestro padre ha venido, y dice que si no lo despreciáis, él se queda en casa. Si no vais a ofender a vuestro padre, abridle la puerta y no nombrad lo pasado, que yo he pedido a Dios que lo perdone para que vosotros tengáis padre y madre. Yo he tenido la culpa de que esto pase por haberle negado muchas veces el perdón.

Desperté, oí:

El mayor de mis hijos tenía catorce años, y los dos que le seguían: uno diez y otro siete. Esto cuando el padre se presentó pidiendo el perdón. Él era cogido por los espíritus del mal con la bebida y con rameras que le sacaban el jornal que con las tierras ganaba.

Si los sufrimientos los coges al principio, perdonando, Dios está contigo y ya ves milagro.

En este Mensaje se hablaba mucho de los sufrimientos. Unas los ponían grandes, y otras los achicaban, siendo los mismos sufrimientos.

La que a Dios nombraba, los achicaba. Y la que Lo culpaba, los agrandaba.


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