jueves, 18 de marzo de 2010

El Venero - Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 67-68


En Sueño Profético vi un pozo o venero, sacaban agua para beber metiendo un poco el brazo. Habían 4 ó 5 y todos esperaban que terminara uno para beber el otro. Llegaron unos cuantos y preguntaron ¿podemos beber nosotros o está este agua acotada para que solo los Discípulos beban? Contestó uno solo, de palabra, y de pensamiento los 4 ó 5. Si tú sabes que somos Discípulos del Hijo del Hombre no tendremos nada vedado que otro hombre no pueda compartir con nosotros. Nuestra Enseñanza viene de un Maestro que es Padre de todos los hombres; lo que es Suyo no lo veda, lo que es del hombre el hombre es el que lo veda y el Maestro se lo permite. Este venero brotó agua cuando un día íbamos con el Maestro y ya sedientos nos costaba trabajo caminar; vimos uno que llevaba un mulo y unas cántaras vacías y Dijo el Maestro: Para y que beban estos que los va mortificando la sed. Quedó éste parado y con gran extrañeza, dijo: (pues sabía que era el Mesías), Tú, porque eres el Maestro, quieres que les dé agua a Tus Discípulos y, bien lo veo, pero yo no llevo agua hasta que regrese de la fuente. Insistió el Maestro: Si tú no llevaras agua, yo no te la pedía. No terminó esta palabra y rebosaban las cántaras y del rebose salió este venero.

Desperté, oí:

Este conocía al Maestro, pero dudaba de Su Poder.

Le faltaba no conocerlo y Amarlo y al Amarlo ya lo conocería.

El Amor te presenta lo que no conoces.

La falta de Amor te hace que no conozcas y que dudes.

Dios le Habla al que Lo Ama para que Lo Conozca y al que no Lo Ama para que vea Su Poder.

Es mejor que Él te Hable cuando tú Lo Amas.


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