jueves, 25 de marzo de 2010

“El que quiera, coja la cruz y Me siga” - Libro 86 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo X - Pag. 85-86-87


En Sueño Profético vi la Imagen de Dios Hijo de espaldas, y un madero al hombro, y dijo uno:

Esta estampa la vivió Dios Hijo cuando “los sin Dios” pusieron punto final a su martirio y lo llevaron al Calvario, donde le dieron destrozo a su Carne.

Esta Visión que Dios hace es la que se debe a estas Palabras: “El que quiera, coja la cruz y Me siga”. Estas Palabras no son bien interpretadas por el hombre. Hoy, Aquí, en este Dictado, queda aclarado el porqué de estas Palabras que con tanta fuerza se repiten en el Evangelio:

Dios no dijo que Él le daría, al que Lo quisiera, martirio de cruz, porque dijera: “coja la cruz y Me siga”.

Pon Amor y comprenderás, que el que a Él Lo quisiera, Lo seguiría, pero Él tenía que advertirle que el hombre les daría martirio, por Creer y Quererlo, y esto ya era Seguirlo, con su cruz, como su Maestro.

Dios no hubiera querido nunca que lo que Él pasó, lo hubieran pasado los que eran suyos, pero la Libertad Él la da antes que el Amor, para que sea Amor con Libertad, que es el verdadero Amor: Amor que es vida Eterna, que tan sólo este Amor te hace que a Dios Lo quieras, olvidándote de todo.

El que se une a Dios, coge cruz, porque el hombre se la pone. En esta cruz se convierten la persecución y el sufrir que tú ya aceptas, por seguir un sufrir a sabiendas.

Desperté, oí:

Cuando Dios vivió de Hombre, el que no Lo seguía, no sufrió ni lo persiguieron.

Éste no cogió cruz.

Éste, cuando Dios dijo estas Palabras, no anduvo detrás de Él.

Volvió la espalda y se apartó sin cruz y sin Gloria.

Porque el Seguirlo era Creerlo y Amarlo. Y al Creerlo y Amarlo, ya te pondrían la cruz.

Esto es la interpretación de estas Palabras Evangélicas, dichas muchas veces pasando sólo por la boca.

Dios advierte con Amor y da Libertad para que, el que quiera Seguirlo, sepa que el que no ama le pondrán cruz.

“El que quiera, coja la cruz y Me siga”. Esta humildad se la vieron a Jesús.

Y llegó hasta el Calvario, donde Lo vieron Morir.

Que esta Palabra la ponen, porque si dijeran, “Mataron”, nadie la podría oír.

El que dice, “Amor a Dios”, ya está preparado para sufrir.

Pero el que ama a Dios, a Dios tiene que seguir.


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