miércoles, 3 de marzo de 2010

Si Me obedecen sin amor, no obedecen - Libro 10 - Hechos de Jesus Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 103-104-105


En Sueño Profético hablaban los Discípulos de Dios Hombre. Contaban hechos que ocurrieron cuando vivieron con el mismo Dios de Hombre. El que ellos adoraban y obedecían por Amor. Dijo Tomás: a mí me fue hecha esta pregunta una noche, en sus primeras horas de la noche, cuando yo iba en busca del Maestro para ya Darle el contento o el sufrir por el recibimiento de sus Palabras que yo llevaba con su Mando. Esta fue la pregunta hecha por dos poderosos: Tomás, siempre que manda ese de Nazaret, ¿sois fieles a Su Mando por Amor, o por temor de perder lo que os tiene prometido? Yo, cuando oí estas palabras, oí los pasos del Maestro que también ellos oyeron, por su cabeza que fue vuelta donde los pasos venían. Y Él les contesta:
Si Me obedecen sin amor, no obedecen, aunque los estén viendo; ellos Me buscaron y ya están en Mi Reino; aquí no hay ofrecimiento porque Yo, con el que estoy aquí, allí sigo por ser el mismo reino; ellos van llevando Mi Palabra para aquel que quiera el Reino que Mi Padre Me mandó para enseñar a amar, y ya van obedeciendo, que Mi Padre, en Mi ha puesto el Reino.

Desperté, oí:

Sigue el mismo Tomás hablando de aquel pasaje.

Si el Maestro allí no llega, palabras de mí, no salen.

Ellos eran poderosos en su salud y en sus monedas.

Pero no entendían de Amor, que no hay Amor por fuerza.

Nosotros obedecíamos con Amor y sin Obediencia.

Él prometía su Reino al que dudaba de Él.

Él prometía su Reino al que veía pecado sin saber que era el Maestro.

Todo el que Lo seguía, no pensaba ofrecimiento.

¡Si ya vivías la Gloria con sus Palabras y sus Gestos…!

Los Discípulos Le amábamos sin acordarnos del Cielo.

Cuando el Amor es grande, olvidas ofrecimiento.

DISCÍPULOS DEL MAESTRO.


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