viernes, 12 de marzo de 2010

Humos Divinos - Libro 54 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo VII - Pag. 161-162-163


En Sueño Profético se oía un gran ruido, con fuerza de aire.

Se vio el campo, y en un monte varios hombres vestidos con túnica. La fuerza del viento movía las túnicas y éstas hacían ruido.

Ya se oyó la voz de los que se están nombrando:

“El Maestro nos ha dicho que esperemos, que Él viene pronto y pronto nos iremos”.

Ya se vieron unas grandes telas que el viento movía. Estas telas eran la túnica que el Maestro llevaba, de un color blanco viejo. Los Pies del Maestro no se veían, pero su Cuerpo rayos de luz parece que despedía.

Estas fueron sus Palabras:

“Estos humos que mi Padre ha mandado que en este ArroboEstado Sobrenatural en el que Dios trae un Espíritu a su Gloria para que reciba una Enseñanza. Durante este Estado, el cuerpo portador no presenta signos vitales hasta que el Espíritu vuelve de nuevo a él. se vean, son los mismo que Yo mando que no falten de la presencia de este Elegido, que hoy está cumpliendo mi Mando como vosotros cuando teníais cuerpo. Estos humos no faltarán de su presencia, para que su espíritu tenga fuerza para mover su cuerpo mientras vida tenga. Seguid vosotros mis Palabras con mi Enseñanza”.

Andó unos pasos y desapareció, y ya no había vendaval.

Dijo Santiago:

“No hace falta decir quién es el que se ha visto y ha hablado, porque Él mismo ha dicho que es el Hijo de Dios Padre, que es Dios Hijo. Para nosotros era Dios y Maestro de sus Discípulos”.

“Esta Visión y estas Palabras, hoy nadie puede decir que ha visto ni oído, ni ha oído a Dios hablar diciendo que no callen sus Palabras y que digan que Dios Padre las manda”.

“Ya digo mi nombre y termino mis Palabras, que para decirlas Dios me ha dado Mando, como en otros momentos se lo da a otros Discípulos”.

“Yo soy Santiago, y estoy como todos los demás Discípulos, al Mando del Maestro”.

Desperté, oí:

El arrobo ha sido todo, hablando Dios al Elegido.

Diciendo que los Humos Divinos, que de la vista del Elegido no desaparecen, ni con los ojos abiertos ni con los ojos cerrados, son Poder y Fuerza de Dios para que esté siempre pensando: “Yo estoy con Dios, a su Mando”.

En el arrobo se ha oído hablar a Dios y se ha visto su Imagen, la Imagen del único Dios que hay en los dos mundos, que son suyos.

Quieres decir cómo es la Voz de Dios, y no te sale, porque tienes que decirlo de una forma que no te comprendería nadie, como no tenga un Amor grande, como lo tiene el que Dios a su Gloria trae.


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