martes, 23 de marzo de 2010

Si le hacen mal, con bien quiere ir pagando - Libro 62 - Te Habla el Profeta - Tomo VIII - Pag. 111-112


En Sueño Profético decían:

Cómo no se darán cuenta, los que conocen este Caso, que la vida del Elegido no es vida de la Tierra. Aunque sus pies los vean pisando tierra, su espíritu ya vive la Vida Eterna. El cuerpo si le pide algo, el espíritu se lo niega, cuando el pedir del cuerpo es dar respuesta de despido al que no se porta bien.

Sigue un espíritu con Mando de Dios.

El que Dios elige, su vivir va dando ejemplo con la Enseñanza que Dios le da. No le llega cansancio cuando recibe malos tratos, y su responder es siempre quitando importancia y con cariño del Cielo, ofreciéndose para vivir olvidando lo pasado. Si hubo algo que después de hacerlo vio que fue engaño de espíritus que no son de Dios, -que éstos son conocidos de momento- agranda en bien el mal que querían hacer.

Unidas a estas palabras se dice también las pocas horas que duerme y el despertar que con alegría tiene. El Dictado de Gloria lo escribe sin saber hora, pero dando gracias por estar Dios tantos años, todos los días, arrobando su espíritu.

Desperté, oí:

Se ha dicho poco del pensar del Elegido, del bien que siempre quiere ir dando y la mayoría con desprecio le dan el pago.

Su grande sufrimiento lo lleva escondido y sólo a Dios lo va nombrando.

Si le hacen mal, con bien quiere ir pagando, porque le llegan estas Palabras que Dios dijo cuando vivió de Hombre:

“Si te dan un golpe en la cara, pon la otra mejilla, y ya cuando vean tu responder, el perdón, con lágrimas te piden”.

La gran alegría de este Elegido es que Mando Dios le dé.

Para que piensen todos que este vivir de la Tierra no puede ser.

Los Humos Divinos se vieron en el Sueño y decían: “Poder de Dios, que nadie puede ver y está al descubierto”.

A este Poder se unen a las pocas horas que el Elegido duerme. La noche anterior a ésta, fueron dos horas y media lo que duró el ArroboEstado Sobrenatural en el que Dios trae un Espíritu a su Gloria para que reciba una Enseñanza. Durante este Estado, el cuerpo portador no presenta signos vitales hasta que el Espíritu vuelve de nuevo a él..


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