miércoles, 31 de marzo de 2010

Los vivos que Lo creyeron, esos nunca fueron muertos - Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 290-291-292


En Sueño Profético decían:

Dijo Dios Hombre ya en sus últimos días de estar entre el hombre:

El que Me conoce y no quiere Conocerme, luego dirá que Me conoce, y Mi Padre dirá: Mi Hijo que soy Yo, no te conoce ahora donde tú quieres Conocerme. Yo juzgaré en Mi Padre, unos desde Mi Cielo, y otros haré que lleguen a las Puertas de Mi Gloria; estos que Mi Padre les hace llegar a las Puertas, son lo que quieren quitarme Mi Mando como Dios que soy, los que saben que Me persiguen a sabiendas que soy Dios; porque no puede actuar materia sin ser Dios, dejando que el hombre Lo maltrate y que muera diciendo, como Mi muerte dirá luego, nos veremos en Mi Gloria y Nombrándome Yo el único Dios. Dejaré que el hombre mate Mi carne, luego la misma carne Yo la uniré a Mi Espíritu y quedaré en Mi Gloria de hombre como Aquí Me ve el hombre, pero de Dios Padre. Ahora estoy en Mi Gloria y Aquí, aunque Aquí no actúo de Padre por ser Mi Espíritu en una vida de hombre. Todo el que no Me quiere de Padre, no Me quiere de Hijo, por ser todo el mismo Dios. Estos que Me conocen, desde Mi Gloria sin entrar, irán con Obediencia de Mi Poder al infierno, que Yo dejo que allí vivan; estos, Mi Padre no puede tener Compasión porque ellos no amaron a Su Hijo, que tanto se lo suplicó. Estas Palabras fueron dichas por Mi Padre, para que todos Las oyeran, y el que las respetara, se salvaba: Este es Mi Hijo amado y en Él tengo Mi Complacencia. Dios Padre, Dios Hijo, y Yo el mismo Dios, ruego al hombre para que acepte el Amor que Mi Padre Me manda del Cielo. Quien no Me vea de Dios, no conocerá Mi Reino.

Desperté, oí:

Siendo el mismo Dios el que habla, ya sobra el decir, hay que cambiar las Palabras.

El que no Lo creyó Conociéndolo, no quería Reino de Dios.

Su Reino no podía ser con más Amor que Él dejaba a aquel que Lo conocía y no creía en sus Palabras.

Él cuando subió a sus Cielos, ya sabía cómo juzgarlos a los vivos y a los muertos.

Los vivos que Lo creyeron,
esos nunca fueron muertos.

Los muertos eran los vivos
que luego Él los juzgó
desde las Puertas del Cielo.

¡Volar, espíritus malos,
Yo soy Dios, ir al infierno

Si no Me queríais en Tierra,
Yo soy el mismo en Mi Cielo.

A muchos Los dejó ir,
para arrojarlos desde el Cielo.

Allí ya no Los dejó
que quisieran Conocerlo.


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