domingo, 14 de marzo de 2010

Nunca faltaban las Llamas - Libro 72 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo VII - Pag. 182-183


En Sueño Profético hablaban del Amor de Dios. Decían:

Este Amor no hace falta decirlo de palabras, porque lo va diciendo tu presencia, haciendo todo lo que manda Dios, pero una hacer sin cansarse y queriendo que se cunda cómo tienes que publicar este Amor. Es un publicar que algo tiene que acerca y retira. Acerca, al que quiere más Amor a Dios. Y retira, al que vive su vida con duda de la Existencia de Dios.

Ya dijo Teresa de Ávila:

- Yo, cuando vivía mi cuerpo, sin nombrar el Amor de Dios, no podía vivir. Y es que el Amor, cuando entra en tu cuerpo, ya se hace dueño de tu pensar y de tu respiración, que la respiración es la que le da vida al cuerpo. Yo tenía un Amor de Dios con tanta fuerza que, por donde pasaba, algo me veían, que no faltaban las miradas. Y es que, en mi interior, nunca faltaban las Llamas. Llamas, que su Fuerza me hacía poner las rodillas en el suelo y mis manos cruzadas, pero un cruzar que se pegaban, y a mis ojos lágrimas echaban. Estos Éxtasis me venían porque yo pedía por todos los que me conocían y tenían grave enfermedad o grandes sufrimientos, por hijos o familiares. Como yo sabía que Dios Milagros me hacía, yo los pedía, pero esto sin contarlo a mis compañeras del convento, porque ellas decían que amaban a Dios, pero yo despreciaba las palabras que decían, porque cuando amas a Dios, más te unes al que dice: "Me habla Dios". Y cuando falta el cuerpo, Dios manda al espíritu para que enseñe del Amor tan grande, como a mí me manda para que hable del Amor que Dios me daba y yo iba publicando.

TERESA DE ÁVILA


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