domingo, 21 de marzo de 2010

Con sencillez vivía y enseñaba - Libro 77 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IX - Pag. 26-27-28


En Sueño Profético decían:

Dios elige lo sencillo y a la sencillez premia.

Dios elige al que vive la vida fácil y a vivir fácil enseña.

Dios elige al que evita el sufrimiento y lo achica cuando le llega.

Dios elige al que hace lo que puede hacer otro, al que quita los obstáculos con medida y con reposo, al que ve lo material como cosa pasajera, como saludo que das que no te paras siquiera.

Dijo uno:

Dios nunca podrá elegir para enseñar a aquel que tenga de sobra y quiera tener aún más. Dios nunca elegirá al que coma gran comida a diario y si un día le faltara no se pudiera aguantar hasta que tuviera el plato. Nunca elegirá al que protesta le da al Cielo si el día está nublado, y si el día amanece con Sol o con grande lluvia ya contrariado está.

Aquí no hay sencillez ni aceptación a la vida material. Aquí no hay enseñanza que nadie pueda aprender a vivir con Fe y con calma, y con poco que tuvieras lo vieras abundancia.

El hombre vio a Dios vivir de Hombre, y con sencillez vivía y con sencillez enseñaba, y todos podían hacer el Mando que Él mandaba.

Desperté, oí:

El rico podía dar porque para imitar al Maestro no hacía falta caudal.

Y el que poco tenía podía vivir contento.

Que Él, siendo Dios del Cielo y Dueño de los dos Mundos, a todo le daba desprecio.

Por eso nadie Le dijo: “Tú predicas sin ejemplo”.

Al contrario, dudaban, porque vivía la pobreza y al vivir en pobreza enseñaba para que fueran a su Reino, donde nada hace falta.

La pobreza da alegría cuando vivirla tú sepas, porque a Dios llevas de Guía.

Pídele a Dios el sustento necesario de cada día y si te lo da con aumento, dile: “Señor, que mi voluntad sea la tuya, que en tu Nombre vaya dando lo que otro necesita”.


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