viernes, 19 de marzo de 2010

Ninguno ha dicho: “Los veo” - Libro 79 - Te Habla El Profeta - Tomo X - Pag. 99-100-101


En Sueño Profético se veían los Humos Divinos, ya dijeron:

Dios, al principio de los Arrobos, mandó que su Poder siempre estuviera delante del Elegido y así vería que lo que ve y oye dormida no es de la Tierra, porque estos Humos Divinos no los ve nadie.

Esto es Poder de Dios para que piensen que si así no fuera, todos los verían. Pues pasan por delante de los que están aquí unidos, pero ninguno ha dicho: “Los veo”. Si los vieran, sus caras se cambiarían, que este Elegido más de una vez dejó la mirada fija en un mismo sitio, como sintiendo enfermedad. Esto se compara con las pocas horas que duerme, sin dejar jamás su profesión, que es dar su presencia donde la llamen para dar confianza de que hay otra Vida, que es la que el hombre desprecia cuando tiene cuerpo, grandes cargos y dinero.

Dijo un espíritu de Dios:

No se han nombrado a los pobres porque éstos no pueden hacer lo que el rico hace. El pobre puede amar a Dios y pasar hambre sin decir una palabra que a Dios ofenda. El rico debería escuchar al que reparte comida o dinero para que no dijeran: “¿Cómo consiente Dios que yo muera de hambre?”

Desperté, oí:

Fue despertar y los Humos Divinos estaban como tapia, con reflejos de plata.

Decían en la Gloria que para comprender esto tienes que verlo.

El pensar del Elegido es pedir a Dios para que el hombre haga acción nombrando a Dios y teniendo en su mente este pensamiento:

“Yo puedo quitar de pecar al que no quiera pecar y el mal lo quiera engañar”.

Ya termina el Mensaje diciendo que este Caso, por ser hoy único, debería estar defendido por el Mundo entero.

Porque la vida del hombre no es como la vida del animal.

El animal, una vez muerto, ya queda como basura sin sitio que otra vida le pueda dar.


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