lunes, 8 de marzo de 2010

Es imposible hacer ver que no lo sientes, sintiéndolo - Libro 33 - Dios No Quiere, Permite - Tomo V - Pag. 20-21-22


En Sueño Profético decían:

No se puede comparar con nada en la Tierra el que te quiera Dios y tú Lo quieras.

Él quiere a todos, pero el que no Lo quiere, Él deja que no Lo quiera, porque si Él obligara, sería querer de fiera, que obedece al domador por los golpes que le pega. Esto no es Amor a Dios.

Dijo uno:

Yo creo que el Amor a Dios, si al que lo tiene lo obligaran a no tenerlo, no se podía cumplir esa obediencia, aunque le metieran fuego a su cuerpo.

El Amor a Dios lo puedes fingir en algunos momentos, pero querer hacer ver que no lo sientes, sintiéndolo, esto es tan imposible como querer tapar tu altura, como querer que el pez viva como el ave, andando por la tierra, manteniéndose con grano y levantando el vuelo y verlo subido en el árbol. Pues más difícil es querer a Dios y hacer ver que no Lo quieres.

Desperté, oí:

No puede el hombre sentir Amor a Dios y vivir sin querer oír esta intimidad que Dios le tiene al que Él de da sus Palabras para que sean cundidas.

Esto, si crees su Existencia, por Amor o por miedo, Lo buscas, Lo sigues y ya no puedes vivir lejos, porque esperas el Pregón Divino que Dios horas antes ha dicho en el Cielo.

Decían en la Gloria que mentir, diciendo que a Dios quieres, sin Quererlo, podías fingirlo algunos días.

Pero querer a Dios y que nadie vea ese querer que llevas por dentro, di, que dicen en Gloria, que no hay Amor que guarde silencio.

El Amor a Dios no tiene secreto.

Porque te da vida el irlo cundiendo.

Esto es lumbre con llamas, que las llamas descubren al fuego.

Teresa de Ávila comparaba el Amor a Dios, con lumbre con llamas.

Y ya, el Amor, no tapaba.


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