miércoles, 3 de marzo de 2010

“Señor, si me falta Fe, tengo mi espíritu enfermo" - Libro 35 - Investigaciones a La Verdad - Tomo V - Pag. 24-25-26


En Sueño Profético hablaban del Poder de Dios, de la fuerza del mal, y de la Fe del que ama a Dios. Que esta Fe quiere que todos la sientan. La Fe llama al Poder de Dios, que es el que te abre camino donde la vida material lo cierra.

Dijo uno:

Yo, mi primera Oración al poner mis pies en el suelo era esta:

“Señor, si me falta Fe, tengo mi espíritu enfermo y ya dejo sin guía a mi cuerpo. Que yo sienta tu Poder en mí, y ya sé que Fe yo tengo”.

Ya, yo veía el día viendo todo lo que le estaba pidiendo y nunca estaba caído como yo veía a otros. Y había quien me buscaba para que yo les enseñara a vivir con alegría. Mi respuesta era esta:

“¿Tú crees en Dios Poderoso y que ame a todos los hombres lo mismo? Pues pon tu confianza en Él y ya vives vida tranquilo. Que aquello que no te llegue, piensa que está concedido. Lo que tienes que vivir es pensando en levantar al caído que la Fe la ha despreciado por el sufrir que le ha caído”.

Desperté, oí:

Si tu Fe es grande, mueve montañas, rompe murallas y puertas abre.

No es que las abre, es que temen cerrarte.

La Fe es Poder de Dios que en ti se mete, que es el Amor que a Dios Le tienes.

Sin Fe no es vida de Espíritu.

Es vida de cuerpo.

Vida animal, vida de carne.

Si tienes Fe vas acortando y agrandando lo que otro no ve.

Acortas sufrimientos, agrandas alegrías, y vas enseñando a vivir la vida.


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