lunes, 26 de abril de 2010

Creer sin amar - Libro 56 - Dios Manda en Su Gloria Que Enseñen - Tomo VIII - Pag. 51-52-53


En Sueño Profético decían:

El camino que estás andando y en los sitios que estás llegando, tu presencia algo va dejando, y ya tendrás que hablar de esta Divina Verdad. Unos creyendo y otros amando preguntarán al que siga estos pasos.

Dijo el Mando de Dios en un espíritu:

El que cree hace más preguntas que el que no cree. El que cree puede que le falte el amar, y cuando oiga al que siga estos pasos, le haga preguntas y él solo se puede confesar.

El creer tiene un bien y un mal. Un bien si entrega su espíritu al mando del Elegido, y con comportamiento dice: “Quiero oír lo que Dios dice, pero con tus palabras”. Ya, al decir esto, es porque siente un Amor grande, y con él puedes contar. En cambio, si no creen, no preguntan nada y jamás sienten el Poder de Dios, y cuando oyen al Elegido cambian las palabras. Lo que sí es más de miedo es el que cree y no ama. Este puede buscar y matar, si esto es mandado por uno que por encima de él está. Esto es el peligro de creer y no amar. Esto muy pocos lo entienden.

Desperté, oí:

Este Arrobo, para entenderlo, tienes que amar a Dios y tratar al que dice que no cree y también al que cree y no ama.

Si tratas a estos dos, verás que uno puede hacer más daño.

Porque al creer, buscará el sitio para romper o deshacer.

Judas vendió y mató a su Maestro porque sabía que era Dios.

Si no cree que era Dios Hijo no Lo mata.

Decían en la Gloria que creer sin amar era peor que no creer nada.

Esta Enseñanza se oye poco; en cambio, el hombre si oye decir “no cree en Dios”, se tapa la cara.

El que cree, pero de Dios no quiere saber nada, éste puede hacer como Judas, matar y vender.


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