viernes, 16 de abril de 2010

El pecado crece por los que se creen buenos - Libro 23 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo IV - Pag. 177-178-179


En Sueño Profético decían:

Se está aproximando el día que al Cielo pidas por unos, y por otros pongas silencio. Ya el Cielo juzgará sino cuidan lo que puede darle. ¿Cómo luego pedir lo que antes despreciaron? Si secan la fuente, ¿cómo luego van a poner el cántaro para que se llene?

Dijo uno:

No merece el hombre que la noche se acabara o que el día se fuera para que llegara la noche.

No merece el hombre que Dios tanto le ofreciera su Palabra, con comprobantes, y que él siguiera andando, creyendo que el andar era un objeto suyo.

Hace más daño el desprecio a Dios que el que pecó. Si el que cree que no peca adorara la Palabra de Dios, escaseaban los pecadores. El pecado crece por los buenos que ellos se firman buenos, porque respetan la ley del hombre.

Desperté, oí:

Decían palabras en el Cielo que no dictan. Hablaban de antes de la Venida de Dios Hombre.

Decían, que el hombre era, para que, desde que a Jesús Lo vieron con Cuerpo, su Muerte y su Resurrección, no hubiera duda de su Poder.

Termina el Mensaje con estas Palabras.

“Dios busca, pero también aparta”.


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