lunes, 12 de abril de 2010

El dinero te roba la Paz de Dios - Libro 70 - Dios Manda en Su Gloria Que Enseñen - Tomo X - Pag. 58-59-60-61


En Sueño Profético decían:

Las alegrías sin Paz no son alegrías ni con gran capital. Pues teniendo capital y faltando la alegría con Paz de la Gloria, el capital más sufrimiento de peligro da.

Dijo un espíritu de la Gloria:

Yo conocí a uno que en el mesón donde yo entraba nos juntábamos a la misma hora. Éste tenía gran capital y por tener tanto dinero la Paz despreciaba y no quería saber nada de donde viniera la Paz, porque decía:

-Yo tengo dinero y no deseo nada. Con dinero compro todo lo que me haga falta, porque al dinero nada se niega.

Éste tenía dos hijos ya mayores, uno con 17 años y otro con 15. La mujer sufría porque siempre estaban con voces y riñas, era difícil que le ayudaran por no oír las riñas que a la familia le daban. El dinero era el defensor de este hombre, y decía: “Yo seré feliz toda la vida”. De la Iglesia no quería saber nada y su mujer le hacía caricias para que le dejara ir a misa.

Ya sigue su mujer, que su espíritu está en la Gloria:

-El dinero sin hacer servicio a Dios se convierte en espíritus que están en contra de Dios.

Sigue su mujer, carne que Dios unió:

-Era una noche fría de invierno cuando me levanté y el padre de mis hijos no se movía. Le vi lágrimas y me acerqué, y no me dio tiempo para preguntar cuando me dijo: “Creo que no me puedo mover, porque no me siento las piernas. Si otra vez anduviese iría todos los días a la Iglesia y el capital que tengo lo quemaría”. Llamé al médico y los dos lágrimas juntamos cuando dijo el médico: “Esto no tiene cura, es una grave parálisis. Ya que traigan un sillón de ruedas y que haga lo que dice”. Los hijos se encargaron de su petición y estas eran sus palabras: “Mirad el dinero con desprecio para lo que no haga falta y si veis a unos necesitados ayudarles, y ya Dios será el mayor capital que tendréis”.

Desperté, oí:

Con mucho dinero, si no pones a Dios lo primero, te falta la Paz.

Y si te pones enfermo, como el que se ha nombrado, ya tu dinero te pone más enfermo.

Pues este paralítico al pueblo enseñó que el dinero te roba la Paz de Dios.

Termina el Mensaje diciendo:

“Dinero malo,
que pones peligros
y quitas Milagros.

Te crees que sirves
y quedas de sobra
para el enfermo incurable,
para apartar la vejez
y para evitar la muerte del joven.

Para lo que más sirves
es para llevar a pecar,
y ya hacer a la Gloria
las puertas cerrar”.


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