jueves, 29 de abril de 2010

Que ya no se diga vivo - Libro 66 - Investigaciones a La Verdad - Tomo XI - Pag. 89-90-91


En Sueño Profético decían:

Dios manda esta Enseñanza para que el hombre eche freno en llegar en lo que Él dicho tiene y que es Vida Eterna, por ser Palabra que escrita está con el nombre de Evangelio. Que es Dios, Palabra en la Tierra y Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu en el Cielo.

Dijo uno:

El que a su Palabra le dé reforma que ya no se diga vivo, que él mismo se diga muerto. Y aquel que pierda la Fe ya no es vivo ni es muerto. Esto es pregunta del Cielo: ¿Quién puede vivir sin Fe? Si la Fe es la que quita la carga del sufrimiento. Si la Fe te hará sentir el contacto de este Cielo. Todo es Palabra de Dios, de su Nuevo Testamento, que Él bajó a la Tierra y se quedó escrito. El que aquí dé reforma, que él mismo se diga muerto.

Desperté, oí:

Ya tiene doble pecado no el que sólo reforma, sino también el que le sigue sus pasos.

Todo el que imponga palabras que Dios no haya reformado, que se diga fariseo y no se diga cristiano.

¡Hombres que andan de pie y deberían de ir arrastrados, como culebras y serpientes!

¡Hombres que Dios comparó con los manojos de víboras!

¡Hombres que Dios se hace Hombre para darles el Perdón y Lo clavan en el monte!

Haciendo que Él se lleve sobre sus hombros la Cruz.

Si Dios negara el Perdón no haría reforma el hombre.

Pero sería su Mando un mando como el de los hombres.


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