miércoles, 14 de abril de 2010

Señor, que los Arrobos no me falten - Libro 79 - Te Habla el Profeta - Tomo X - Pag. 48-49


En Sueño Profético decían:

Cuando el Mando es de Dios, por mucho que quieran para el Mando, el Mando Dios lo hace mayor. Que esta parada la ponen los que no son de Dios. Que esto se ve cada día que pasa, porque ponen inconvenientes para que al que Dios elige le llegue tristeza y piense: “Ya no puedo cundir nada”.

Dijo un espíritu de la Gloria:

Si el Elegido pensara estas palabras que han dictado, culparía a los espíritus que no son de Dios. Pero el pensar del Elegido es: “Señor, que los ArrobosArrobo: Desprendimiento del espíritu por la Fuerza del Mando de Dios y obediencia en la carne esperando el retorno del Mando (L.76-Pag.73-74-75) no me falten hasta que la muerte del cuerpo me llegue. Yo, teniendo todos los días escrito el Arrobo, que de noche Tú me haces, ya mi vida no es vida de la Tierra, es vida con fuerzas para aguantar todo lo malo de la Tierra”. Y en este aguantar más de Dios te acuerdas, y más Le pides que sin su Mando con alegría no vives.

“Señor, que no me falte el Arrobo, ni el Dictado, que todo es tu Mando”.

Desperté, oí:

Todo lo dictado es el pensar del Elegido.

También decían que aquí achican los inconvenientes porque el Dueño es Dios y ésta es su Palabra.

La noche recordaba mucho a los pastores de Belén y el despertar fue con alegría.

A este Elegido Dios le tiene caminos abiertos, caminos que nadie puede cerrarlos aunque lo hayan intentado.

El pensar del Elegido no lo dice, pero Dios lo sabe y aquí otra vez lo dictan:

“Señor, que tus Arrobos a mi espíritu no le falten, porque mi vida sin tu Mando y sin oír tus Palabras ya no sería vida”.

Los espíritus del mal quisieran que este Caso quedara en silencio, pero el Elegido con más fuerza a Dios le pide, diciendo:

“Señor, yo no me enfado porque sé que Tú siempre me estás dando Mando, que pronto saldrán más Libros con prólogos de grandes cargos”.


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