lunes, 19 de abril de 2010

Hermanos son todos los hombres - Libro 88 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo X - Pag. 71-72


En Sueño Profético hablaban en la Gloria de Dios espíritus por Él mandados. Hablaban hombres que vivieron haciendo el bien en la Tierra porque amaban a Dios, porque creían firmemente en la Gloria donde hoy viven.

Dijo uno:

El hombre, si no cree en esta Gloria, no puede ser bueno, porque vive sin esperar retiro Divino; vive para vivir él, pero no para el servicio de Dios. El hombre que Ama a Dios no puede hacer el mal a los hijos de Dios, que son sus hermanos; no puede vivir indiferente al dolor del que dolor tiene; y no pude hacer sufrir por ser más pudiente, olvidándose de Aquí. El hombre que cree en la Gloria, vive Gloria desde ahí. Es nota a veces curiosa que el que más cultura tiene, más se tapa el decir: “La Gloria existe, y a ella va y viene el espíritu que Dios manda que salga de la vivienda que el hombre tiene que enterrar por fuerza”.

Son los hombres de cultura los que debían poner los codos en la mesa y las manos en la frente, y subir la voz con fuerza, diciendo: “Si hay Dios, tiene Gloria; y si el espíritu no muere, tiene que ir a un sitio donde esté Dios, que ya es Gloria, o donde él quiso, “sitio de no ver a Dios”, como hizo en la Tierra”.

Desperté, oí:

Después de esta explicación, que Dios manda que quede escrita, qué duda puede haber de que no sea Dios el que la dicte.

¡Cómo te habla y te dice Dios Padre, Padre de todos!

¡Cómo te dice que pienses, que si son todos sus hijos, hermanos son todos los hombres!

Es la falta de creer o de Amar la que te retira de que a esta Gloria luego vengas.

Son los hombres de cultura los que deberían estudiar, para repartir las notas.

Repartir, no al Elegido, repartir al que va en su contra.

Hacen más daño los “noes” del que de cultura alardea, que del que dice que no, un “no” sin saber las reglas, lo que suman dos y dos.


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