martes, 6 de abril de 2010

El cuerpo hace de ti lo que quiere - Libro Recopilación - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Pag. 543-544


En Sueño Profético hablaban del cuerpo, de sus exigencias, de sus deseos. Decían:

El cuerpo, como no lo lleve un buen jinete, hace de ti lo que quiere. En la alegría, te pone triste y te cubre de tristeza. Y en lo que no es de Dios, te llega alegría con fuerza, ya te ven otra persona, y parece que te empujan a hacer aquello, aunque tú no quieras, y en la mayoría de las veces, cuando pasó, te das cuenta.

El cuerpo hace la acción que el espíritu le manda.

Al cuerpo lo frena mucho el hacerle pensar en la muerte y poner comparaciones de cuerpos sanos y jóvenes.

Dijo uno:

Si quieres que crezca en ti el Amor de Dios, valora primero el espíritu y después el cuerpo.

La Tierra, siempre estará presentándote algún deseo para robarte la Paz.

Desperté, oí:

Cierto, que el cuerpo te exige siempre algo que tú, sin ello, pasas bien.

El estar cerca de Dios, ya te hace comprender que el cuerpo es estación del año, que no merece tanto cuido.

Pide a Dios que te haga que desees lo Eterno, que es lo que no se acaba.

Lo demás es un deseo que ahí se queda y lleva el nombre de herencia.

Hay herencias que te sirven para que pierdas la Gloria.

Esto, si lo piensas despacio, obligas a tu cuerpo a que piense que siempre tiene de sobra.

Esta Paz no tiene precio, y si la tienes, no la vendas.


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