sábado, 17 de abril de 2010

"Di que Yo hablo en ti" - Libro 50 - La Palabra del Creador - Tomo V - Pag. 241-242


En Sueño Profético se oía la Voz de Dios Hijo con estas Palabras:

"El que siga mis Pasos no le falta mi Compaña, porque mi Padre es el que a Mí me manda para que el que cree cunda esta Enseñanza".

"Mi Cuerpo está en la Gloria, y de Él salen estas Palabras".

"No temas en decir: "Dios habla en mí y me da las Palabras". Esto, que sea dicho a las preguntas que el hombre haga".

Quedó un momento de silencio y se oyó: "Señor, para que el hombre crea Esto, dinos ¿qué podemos hacer los Espíritus de tu Reino? Danos Mando en una nube que llegue a la Tierra con grandes truenos. No te enfades Señor, que esto lo oí yo, cuando vivía con cuerpo a unos hombres que defendían tus Mandamientos.

Sigue el Mando de Dios en un espíritu que cuando vivió con cuerpo siguió a Los discípulos:

"Yo, le oí a Dios Hijo estas Palabras que en este arrobo dictan; "No temáis en decir que el Maestro habla en vosotros, porque verán que mi Poder va en las Palabras".

Desperté, oí:

Este despertar no es corriente; haber oído la Voz de Dios diciendo al Elegido: "Di que Yo hablo en ti"

Estas Palabras no se iban de la mente del Elegido, pensando; ¿Dónde voy Señor para que el mundo Esto sepa?

Tan sólo al pensar en su Voz, ya sentías alegría con miedo, de ver el desprecio.

Es una Voz que te acerca y te retira.

Te acerca, si sientes un Amor que no es de la Tierra.

Quiero recordar las Palabras que Dios decía en el arrobo. Las Palabras las recuerdo, pero su Eco no puedo.

Intento doblar el Amor, pero no sale su Eco.


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