miércoles, 28 de abril de 2010

Pluma en vendaval - Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V - Pag. 78-79-80


En Sueño Profético decían:

Hay quien sirve a Dios de tan mala gana que Dios hace que ahí, en la Tierra, le sirvan. Esto es falta de Amor, pero Dios coge el servicio.

Dijo uno:

El Amor a Dios y la obediencia a su Mando la cumple el hombre que ama, porque esta fuerza le puede a otro pensar que tenga queriendo que no lo haga. Es falta grave, en lo material, guardar el medicamento para que otro no se salve. Pues en estos Escritos, que son medicamento que cura a todo el que quiera curarse, ¿qué gravedad tendrá ante Dios el que los lea y los guarde sabiendo fijo que es Dios, por su forma de expresarse o por mil razones que tú ves y sabes fijo que es Dios?

El que te dice que le des publicación, que es Dios el que deja que tú digas sí o no. ¿Has pensado este pensar que pensarlo para otro ya te da miedo? ¿Cómo crees que trataría el dueño del manantial a un sediento que fuera, sabiendo que éste días antes lo quería matar? Pues cómo esperar Dios con Amor y caridad al que detiene el Mensaje que Él manda para que el hombre se salve.

Desperté, oí:

Es lástima, más que pena, que lleguen estos Mensajes y que queden entre papeles, como recibos de cuentas que siempre tan mal te caen.

La lástima es para el que espera.

Para el culpable no hay pena.

Hay quien después de hacer las cosas las hace tan a destiempo que para Dios ya no cuentan.

No comprenderán los hombres que Dios tiene el Mando y la Fuerza.

Que ya dejarlos opinar es un premio al que le llega.

¿Cómo pueden comprender que Dios a diario hable y ellos el Mensaje lo detengan?

Falta el Amor y el miedo si hay creencia de la Existencia de Dios.

Hombres del impedimento de la Palabra de Dios, y reverencian al hombre que nada quiere con Dios.

Qué estudio prepararán cuando les llegue el momento de la materia dejar.

“Perdón Dios mío…”, esto se queda como pluma en vendaval.


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