viernes, 16 de abril de 2010

Permitir de Dios en el sufrimiento - Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - Pag. 195-196-197


En Sueño Profético decían:

Dios Padre permitió el sufrimiento al Hijo, pero también permitió al que quería Darle su ayuda y Seguirlo en el sufrimiento; al que Le limpia el sudor; al que Lo espera para Decirle: “Maestro, aquél Te quiere traicionar”; al que Lo sigue al Calvario; al que Le ayuda en el peso de la Cruz; al que Oración engarza día y noche.

Todo esto es ayuda que permite el mismo Dios.

Dijo uno:

Si el hombre conociera el mal y el bien, al mal lo rechazaría.

El hombre, el “Permitir de Dios”, lo coge con avaricia, y ya peca. Si cogiera con avaricia su Amor, sería vivir Gloria pisando suelo; sería vivir con Dios en la Tierra y en el Cielo. En la Tierra, Dios en Espíritu y el hombre con cuerpo. En el Cielo, Dios Padre en Espíritu y Dios Hijo con Cuerpo, y el hombre en Espíritu, al servicio de un Dios Único, aunque digas Dios Espíritu. Dios con Cuerpo es el Espíritu del Padre, el que da los tres Nombres: “Dios Padre en Espíritu”, “Dios Hijo que sale del Padre” y “Espíritu que Dios manda cuando de Dios Padre salen las Palabras para difundir entre los hombres”.

Desperté, oí:

Empieza el Mensaje
con el permitir de Dios
en el sufrimiento,
y con el permitir
en que des tu ayuda
al sufrimiento.

Sigue,
enseñando a que conozcas
el bien y el mal
para librarte del pecado.

Y quiere que ames con avaricia,
para pisar suelo y vivir Gloria.

Pero lo sigue el Misterio
de Tres Dioses Uno.

Que de Uno salen Dos:
Dios Hijo, Dios Espíritu.

Y ya termina el Mensaje,
con el permitir del que Lo mató,
y con el permitir
del que quería Ayudarle.

¡Si coges el permitir,
que sea siempre para Amarle!

Y ya será tu pensar:
“¿Qué haría yo para Ayudarle?”


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