martes, 13 de abril de 2010

El Brazo de Dios Hijo - Libro 73 - La Palabra del Creador - Tomo VIII - Pag. 79-80


En Sueño Profético vi un Brazo que a una Mano seguía, y a la vez de ver el Brazo, estas Palabras se oían:

Este es el Brazo de Dios Hijo, el mismo que vio el hombre en la Tierra. Este es el mismo Brazo que resucitó a Lázaro, dio el Perdón y apartó echando a las tinieblas. Este es el Brazo que Él se dejó clavar, porque tenía que cumplirse lo que Él había dicho antes de bajar a la Tierra. Él sabía que su Sangre sería derramada por la maldad del hombre, por su ira y por su soberbia. Pero, ¿cómo enseñar Dios al hombre sin bajar a la Tierra? Él tuvo que ir enseñando, siendo Dios, la Caridad, levantando al caído y ofreciendo el Perdón para el que Lo quisiera. Fue diciendo. “Yo soy Dios”. Al oír esto, hubieron más que blasfemaron, que dieron oración a estas Palabras. Pero a pesar de todo, Él seguía enseñando y echando semilla donde más hacía falta. La Fe hacía Seguirlo y cumplir sus Palabras.

Desperté, oí:

Se ha visto el Brazo vestido, recto, y la Mano hacia arriba.

Recto, el Camino de Dios. La Mano, según tú pidas.

-Vete, tu Fe te ha salvado- le dijo al que Le tocó la Túnica.

Esto dijo de Palabras y el Brazo señalando.

-¡Lázaro!¡Levántate! También vieron aquí este Brazo, y antes de que lo bajara, lo vieron resucitado.

Pero la Mano al revés.

La Mano de Dios la ve, todo el que quiere, en la Tierra.

El Brazo es el que no ven con su Túnica y su Fuerza.

Hasta que Dios no los trae, premiándolos, cuando aún viven con materia.

Que estos Mensajes se cundan para enseñar de la Gloria.

Que siendo Principio y Final, el hombre nunca Lo nombra.


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