viernes, 30 de abril de 2010

Enfermedades del espíritu - Libro 93 - Dios Manda en Su Gloria Que Enseñen - Tomo XIV - Pag. 79-80


En Sueño Profético hablaban de las enfermedades del espíritu, de las muchas maneras que existían. Decían:

A esta enfermedad, más le hacen las Palabras de Dios que la medicina. La medicina es para el cuerpo. Al espíritu, mayoría de las veces, lo enferma el sufrimiento, y otras veces los deseos de la vida, querer lo que no puedes alcanzar, y ya te falta la Paz y el espíritu coge enfermedad. Otras veces, por ponerle importancia a lo que importancia no tiene, ya te apartas de todo y le das cambio a tu vida. Esto presenta tristeza, desprecio a lo que se mira, se pierde la confianza, y huye la alegría.

Dijo uno que ya termina el Mensaje y habla al médico de la carne:

Yo, cuando viví con materia, presencié a muchos enfermos que tenían el cuerpo sano y se sentían dolencias. Yo les preguntaba cómo recibían los golpes que la vida daba. Según el responder, ya sabía yo si estaban enfermos de espíritu. Me ponía a contarles curaciones que mis palabras hacían y que pronto mejorarían. Sentían fuerza por dentro y el dolor retiraban, que dolor no había.

Desperté, oí:

La enfermedad del espíritu, el médico la oye, y si ama a Dios, no manda medicina.

A veces la medicina te pone malo el cuerpo.

Y ya tienes dos enfermedades, la del espíritu y la del cuerpo.

Éste que dicta el Mensaje fue médico del cuerpo, y sanó a muchos espíritus con Consejos del Cielo.

La carne hay que cuidarla para que no enferme.

Pero hay que ponerle más cuidado al espíritu, que no se pone viejo ni muere.

Un espíritu enfermo está en peligro, por su carne y por su espíritu.

Estos Libros te enseñan cómo tienes que tratar a tu cuerpo y a tu espíritu.


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