jueves, 1 de abril de 2010

Dios Gloria a la fuerza no da - Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 272-273


En Sueño Profético vi el campo y Dios Hijo venía con varios hombres. Se paró y dijo:

“Mi mayor Gloria es sin estar vosotros Conmigo, Yo esté Aquí con vosotros. Estando Yo en vosotros es que continuáis Mi Obediencia, que Mi Enseñanza no pierda Fuerza ni Viveza, nunca tengáis medida para enseñar del Maestro, sea medida sin tope, predicar sin cobardía y no aceptéis la amistad del fariseo. Siempre que habléis de Mi Enseñanza, decid: estas Palabras no son mías, estas son Palabras de Dios Hombre. Siguieron andando y quedando dos bastante atrás, dijo uno: Yo creo Juan que pronto estaremos sin Maestro. Él sabe nuestra tristeza y a pesar de todo, no hay día que varias veces nos repita cuando Se vaya al Padre. Yo no me atrevo a seguirle la Palabra, por más esfuerzos que haga. Se acercó en el camino ayer cuando regresábamos una mujer apenada, y se dirigió a Matías, y estas fueron sus palabras. Vosotros que sois Discípulos de Jesús de Nazaret ¿sabéis si es cosa fija, que nos quedamos sin Él? Hay rumores y rumores, y ninguno bueno es, yo no puedo hablar de esto, ni pensar vivir sin Él, grande es el Conocerlo y grande el sufrir es”.

Desperté, oí:

¡Qué pocos fueron dichosos,
contemplando a este Dios,
que era Dios se hizo Hombre,
por salvar al pecador!

Por salvarlo, por Amarlo
y para que el hombre viera,
que si tú haces pecados,
no Lo Amas, Él no te salva,
y tú mismo te condenas.

No te salva porque pierde,
en la Gloria potestad,
porque tú Gloria no quieres,
y Él Gloria a la fuerza no da.

Dios es dueño de la Gloria,
y Gloria no veda jamás,
pero si tú quieres Gloria,
tienes primero que Amar,
y Él sin cuentas y olvido,
en Su Gloria te entrará.

No hay quien quiera Gloria
y Dios no lo quiera entrar.


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