domingo, 18 de abril de 2010

Primero está el Amor, y después el venerar - Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pag. 6-7-8


En Sueño Profético decían:

Si los Santos que hoy venera el hombre pudieran volver a vivir la vida de materia, era sufrimiento el ver la veneración en vez de alegría. Era sufrimiento de ver el desmentir que le hizo el hombre, la persecución, y el retirarle de su presencia al que quería contacto con Dios, al que su Espíritu buscaba sediento de la Palabra de Dios dicha en el hombre que su vivir era Prójimo. Aquí cito uno de ellos, Juan de Dios. Si Juan viera, no desde el Cielo sino ahí en la Tierra, las alabanzas que el hombre le hace, no era alegría, que sería grande pena. Estaría en Oración para volverse al Cielo, rechazaría el engaño que muchos quisieran hacerle, sacaría su historial de lo que hizo en la Tierra y el pago que le dio el hombre, hablaría de los enfermos que lo reclamaban con enfermedades infecciosas, hablaría de los hambrientos que comida les llevaba, hablaría de los cojos que por muleta les daba su espalda, y al final diría los más chicos insultos que a veces el aire, eco llevaba; ¡Ahí viene Juan el loco, que a los enfermos engaña diciendo te pongo bueno! Esto era lo mejor que oía el que hoy vería tanta alabanza.

Desperté, oí:

¿Por qué el hombre no piensa que debía de investigar antes de ver carne muerta?

No es justo ni es de conciencia que no veas números en báscula y digas, pues tanto pesa.

Para asegurar el peso, primero mira la báscula.

Y siempre serás justicia como actúa la balanza.

Debía el hombre de borrar lo que el anterior tenía escrito, sabiendo que estaba mal.

Y no seguir el camino que en contra de Dios están.

Debes de hacer reverencia y después mano besar.

Pues si besas sólo mano, besas mano por besar.

Antes de que te veneren, no va que te traten mal.

Primero está el Amor, y después el venerar.

Que estas son las Leyes de Dios.


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