viernes, 9 de abril de 2010

El Perdón no lo pedía por creer no merecerlo - Libro 39 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo IV - Pag. 57-58-59-60


En Sueño Profético decían:

Hay veces que se hace un mal, que lo hiciste sin querer hacerlo. Esto es ya arrepentimiento. Pero si no das con personas de Dios, el mal sigues haciendo.

Dijo uno:

Yo conocí a Agustín de Mónica y por él estoy en la Gloria. Fui pecador despreciado, y me veía sin remedio. El Perdón no lo pedía por creer no merecerlo. Una tarde, cuando en una plaza estaba en un banco sentado, pasó Agustín muy cerca, que ya de mí le habían hablado, se acercó y me dijo. “Me voy a presentar, soy Agustín el perdonado, que el Perdón sé que lo tengo porque Dios me lleva a su Gloria, me deja en Éxtasis y me habla. Pues si tú Lo llamas, quitándote los pecados de tu pensamiento y poniendo Amor y arrepentimiento, Dios te perdona”. No me pude contener, y mi pañuelo saqué, a la vez que el brazo en el hombro me ponía.

Ya sigue Agustín:

Me habían hablado de él, y que la muerte buscaba porque todos del grupo lo echaban. Yo, primero, me enteré si el pecado había dejado o si quería dejarlo. Cuando esto le dije fue cuando el pañuelo le secó las lágrimas. Me lo llevé unos días a mi casa, y algo de mí le conté. Que esto le traía más lágrimas, pero más buscaba a Dios.

Desperté, oí:

Su cara, sus palabras y sus lágrimas me obligaron a decirle quién era yo.

Cuando mi nombre oyó, me pidió que lo separara de amigos que tenían vida de pecado.

Sin trabajo, me seguía contento mis pasos.

Sólo quería que le hablara cómo Dios me perdonó.

Que esto era difícil de explicar, porque las noches enteras el Nombre de Dios de mi mente no me lo podía quitar con estas palabras:

Señor, mándame castigo antes que yo vuelva al pecado.

Señor, ponme en mi camino al que ya no esté pecando y quiere saber de Ti; o al que esté arrepentido y le pase como a Agustín.

Que vivía despreciado hasta que el Perdón lo llevó a vivir vida de Santos.

Si el perdonado busca a pecadores, ten seguro que los quita del pecado.

AGUSTÍN DE MÓNICA


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