viernes, 9 de abril de 2010

PRÓLOGOS 6ª ENTRADA: Sacerdote Eduardo Ruiz Doblas


Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres

EDUARDO RUIZ DOBLAS, SACERDOTE, PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN BENÉFICO SOCIAL EL SALVADOR, OFICIALMENTE DECLARADA DE UTILIDAD PÚBLICA POR EL GOBIERNO ESPAÑOL, Y DIRECTOR DE LA RESIDENCIA DE ANCIANOS DE PEDROCHE (CÓRDOBA).

CONSCIENTE Y CONOCEDOR DE LO QUE DIGO Y HAGO, EXPONGO:

Que al ser Sacerdote, por el Sacramento de Orden que recibí, soy Representante de Dios y, como consecuencia, de la Iglesia Católica.

Que al llegarme esta noticia y tocar la esencia misma y la razón de ser de mi Sacerdocio y de la Iglesia Católica, por tratarse de una Actuación de Dios, me consideré en la inexcusable obligación de estudiar e investigar este Caso. Si era verdad, para defenderlo; si era mentira, para desenmascarar, ya que se trataba de mi Jefe Supremo, que es Dios.

Era consciente además, que esta importante obligación y esta responsabilidad, competía en máximo grado a la Jerarquía Eclesiástica Católica. Pero esto no suponía, por mi parte, el quedar yo exento de esta grave responsabilidad y obligación, ya que yo soy Sacerdote, y Dios baja a mis manos de la misma manera que a las manos de los demás miembros de la Jerarquía Eclesiástica, y Dios se hace Perdón de la misma forma a través de todos sus Representantes, sin tener en cuenta su graduación Jerárquica. Y si la Iglesia Católica me confía estos Poderes Sacramentales, que son máximos por el Sacramento del Orden, tengo el deber de conocer al Dios que represento, ya que en caso contrario holgaría en mí el Ejercicio del Sacerdocio y hasta el mismo Sacerdocio.

Partiendo del principio de que Dios siempre es el mismo; los Mandamientos de Dios siempre son los mismos; y que por lo tanto no hay variante esencial e intrínseca, ni en la ética filosófica, ni en la moral, no en el Dogma de la Iglesia Católica, emanada de las Sagradas Escrituras por los Poderes constantes e inalterables de Dios; y teniendo en cuenta, además, las Sanas Costumbres de la Iglesia Católica y el denominador común de los Santos, Místicos y Contemplativos, etc., me sentía con capacidad y preparación sacerdotal suficiente como para no confundir a lo que era de Dios con lo del hombre.

Hechas éstas y otras muchísimas consideraciones, como cumplimiento de un deber primordial y grave, por ser Sacerdote, me dispuse a un estudio concienzudo, profundo, imparcial y horado ante Dios y ante el hombre, del Caso de ANA GARCÍA DE CUENCA.

Para estudiar la vida de ANA GARCÍA DE CUENCA, en sus costumbres, acciones, reacciones y modo de ser, procuré hacerlo de cerca, en lo que el tiempo y circunstancias me permitían.

Y en honor a la verdad he de decir:

Que es una conducta intachable en todos los ambientes, privado, familiar y social: de un enorme Espíritu de sacrificio, y de una constancia inalterable en su dedicación diaria a los demás, sin distinción de clases sociales, ni de formación, En cualquier época del año, lo mismo de día que de noche, sin horas para el alimento o el descanso, con una paciencia sin límites. Esta línea de vida la he podido comprobar personalmente, y además, por testimonios de personas que la conocen, que la tratan, o que conviven con ella. También la prensa ha hecho eco de la vida de ANA GARCÍA DE CUENCA en multitud de ocasiones. El Gobierno Español también dio respuesta, concediéndole la Gran Cruz de Beneficencia, por su labor de ayuda a los necesitados.

Además de vivir el Evangelio en toda su hondura y genuidad, con la espontaneidad y sencillez de quien no hace nada, inyecta a quienes la tratan, paz, consuelo y hambre de Dios. El contacto con ella hace que muchas personas cambien de vida, dedicando su tiempo al Prójimo.

Todo esto: Su modo de ser, su conducta, su entrega a los demás, su eficaz transcendencia en las almas, me demuestran que es un alma de Dios, y que posee la Fuerza de Dios.

Entre las innumerables frases de la Biblia, que justifican y argumentan a su favor, se me viene a mi mente esta, de Jesucristo: "Por sus frutos los conoceréis".

Su vida es un ejercer el Amor a Dios, que transmite a los demás.

No cabe la mentira de lo que hace, dice, y afirma, porque una mentira se mantiene entre pocos y por no mucho tiempo. Pero es materialmente imposible mantenerla a la vista de todos, aireada por la prensa, radio y televisión de varios países; en manos de decenas de periodistas de toda índole e internacionalidad, afirmando con sus Escritos publicados, que éstos son de Dios.

También he escuchado las admiraciones, razones y argumentos de los Teólogos e intelectuales que tuvieron la Luz para captar la verdad de lo que dice, hace y afirma ANA GARCÍA DE CUENCA.

Conozco, por haber leído y estudiado todos y cada uno de los Escritos de ANA GARCÍA DE CUENCA, -que como ella afirma-, le son dictados por Dios. Y haciendo una crítica interna de estos Escritos en todos sus aspectos: literarios, filosóficos, y primordialmente teológicos,

HE DE DECIR:

Que en toda esta ideología que almacenan estos Escritos -numerosísimos ya después de 35 años a diario-, comparando unos con otros, los primeros con los últimos, no se contradicen entre sí en nada. Son de una riqueza enorme de Doctrina, de hondura y de precisión, con gran seguridad y sin titubeos; en la que la Enseñanza que Dios ha ido dando siempre al hombre, e través de la Historia de la Humanidad, quedan en estos Escritos de ANA GARCÍA DE CUENCA, repetidos, esclarecidos, y refrescados; puntualizando en matices olvidados, prescindidos o desconocidos para el hombre de hoy; siendo muchos Mensajes de estos, auténticas síntesis doctrinales que un niño puede entender. Toca todos y cada uno de los puntos de la Teología en el resumen puesto por Dios de amar a Dios y al Prójimo. Y así, me haría interminable en las conclusiones de mis estudios a este respecto, que en definitiva no me cabe más que afirmar que, no solamente estos Escritos no puedan proceder de la cabeza de ANA GARCÍA DE CUENCA, sino de ninguna otra cabeza humana, si se observan la categoría, precisión y características de los mismos.

Junto a mi estudio, está la corroboración de Teólogos y científicos que, honrada, paciente y concienzudamente, han estudiado el Caso de cerca, sin prejuicios, y que convergen en la misma opinión, de una manera rotunda y categórica, pudiendo citar entre otros a; Monseñor Bueno Monreal, Cardenal de Sevilla; el Dominico Padre Alberto Riera, Doctor en Teología; el Carmelita Padre Jaime Andrade Bermudo, Secretario General de la Orden Carmelitana; e infinidad de personalidades académicas.

Además de este estudio de la inteligencia humana, de la cultura y de la investigación humana, también está el sentido de infinidad de gente sencilla, sin necesidad de estudios, constatando esta Verdad, como antaño constataron los pastores de Belén al ver a Dios hecho Niño, por ese "algo" que olfatea y descubre el espíritu que es de Dios. Como también lo constataron unos rudos hombres que Jesús los constituyó en Apóstoles suyos, y en Jerarquía Eclesiástica y a sus sucesores. Y es que las cosas de Dios son así, como lo demuestra la Iglesia de los Profetas del Antiguo Testamento, o la Iglesia de los Santos, Místicos o Contemplativos.

RESUMEN

Teniendo en cuenta todo lo dicho en este Prólogo; pudiendo comprobar fácilmente, por cualquiera, los pasos de la vida que ha ido desarrollando y que aún sigue ANA GARCÍA DE CUENCA; y pudiendo analizar los Escritos, porque están al alcance de quien quiera, es grande la responsabilidad ante Dios y ante los hombres, de aquel que pueda dar a conocer o hacer algo por este caso, hoy único, y no lo haga.


Firmado:

Eduardo Ruiz Doblas
Sacerdote